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Associació Infanto-Juvenil

RAQUEL CIRERA

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RAQUEL CIRERA

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RAQUEL CIRERA

ASOCIACIÓN INFANTO-JUVENIL
RAQUEL CICERA.

NUESTRA RAZÓN DE SER

Todos los niños, niñas y adolescentes, tiene derecho a un futuro. Cuidarlos, protegerlos, enseñarles a crecer de forma sana y equilibrada, corrigiendo con amor y calor cuando se desvían en el correcto crecimiento, es por tanto el deber y la responsabilidad del conjunto de la sociedad. Desde padres, profesores, administración... Todos y cada uno de nosotros hemos de ser conscientes y comprometidos con el bienestar de nuestros pequeños y jóvenes. Dar la espalda o negar, no querer ver el problema, es el mayor acto de irresponsabilidad de una sociedad que se autodenomine sana.

Por desgracia, cada vez se está haciendo más evidente y extendido el parásito de la violencia, la agresión y la decadencia del respeto y los valores. En los niños y jóvenes es todavía más preocupante. Ellos y ellas están en una situación de mayor vulnerabilidad, debilidad y fragilidad, por lo que corresponde al mundo adulto trabajar y esforzarse por prevenir, erradicar, motivarlos y dar la oportunidad a quienes han de sustentar el futuro de la sociedad a ser felices, jugar, reír, aprender, compartir, enriquecerse en valores y madurar sintiendo que la vida es bella y que puede aportar mucho en la sociedad.

Atendemos las necesidades de los niños y nos aseguramos de que sus voces son escuchadas.
Estos son nuestros objetivos y nuestra razón de ser. El acoso escolar o bullying se está convirtiendo en una peligrosa lacra, en un problema extendido en las escuelas e institutos que tiene como principal aliado al silencio de la víctima que calla por vergüenza o por miedo a que se repitan las agresiones. La concienciación social es importante sobre todo para descubrir que determinadas reacciones violentas y agresivas en los niños/as suelen estar enmascarando situaciones de acoso escolar que no revelan a su entorno familiar y que son una forma de canalizar la rabia que sufren y que aflora sin que exista una causa aparente. Es una violencia silenciada, repetitiva, de larga duración y muchas veces tolerada por varios testigos.

El acoso puede darse en la escuela (a menudo en los pasillos, en el patio y en otros momentos no lectivos como el comedor escolar) y en todos los escenarios donde los niños o jóvenes convivan con otros niños o jovenes, como pueden ser las actividades extraescolares, los parques, la calle, etc.

Sus consecuencias físicas, pero sobretodo psicológicas, pueden ser muy graves y las secuelas, sin una buena intervención, pueden perdurar toda la vida. Lamentablemente, en los casos más graves se llega al suicidio. Algunos trastornos que pueden desarrollarse son depresiones, síndromes ansioso-depresivos, e incluso trastornos de estrés postraumático, además de una cauda y afectación alarmante de la autoestima de la víctima.

No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana

Cumbre Mundial a favor de la Infancia